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14.9.12

Orígens i formació de les ciències socials.

Bernat Muniesa i Brito.


Mòduls didàctics de la UOC. 55 pàgines. Edició de febrer 2004.ISBN: 84-9788-103-6

1.- el predomini de la filosofia social: un llarg viatge.
2.- la formació de les ciències socials.

Net, sense marques. enquadernació a canutillo.
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Antropologia Social

Josep R. Llobera

Mòduls didàctics de la UOC + CD.
Paginació múltiple. 1ra edició, setembre 1998.
ISBN: 84-8318-268-8

Alguna pàgina subratllada amb llapis o fosforito.

Mòduls (sii vols l'index més detallat, demana-me'l):
1.- el camp i el mètode de l'antropologia.
2.- les eines conceptuals i teòriques de l'antropologia.
3.- l'evolució i l'estructura de les societats humanes.
4.- les polítiques d'identitat cultural: nacionalismes, etnicitat, raça i multiculturalisme.

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13.9.12

Los niños de la intifada

Roswitha von Benda

  • 13.0x19.0cm.
  • Nº de páginas: 160 págs.
  • Editorial: TALASA EDICIONES S.L.
  • Lengua: ESPAÑOL
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • ISBN: 9788488119032
  • Año edicón: 1992
  • Plaza de edición: MADRID
Roswitha von Benda, periodista alemana, se desplazó hasta los territorios ocupados por Israel. Vió a la juventud palestina, la "Shabab", vivir en medio del dolor y de la opresión, estuvo presente en su combate por la libertad. Este libro es el resultado de aquel viaje.

12.9.12

El món islàmic

El món islàmic.
Antoni Segura i Mas.


Edició de 1999.
mòduls didàctics de la UOC. paginació múltiple.
ISBN: 84-8429-059-5

continguts:
M1.- el món araboislàmic.
M2.- l'islam.
M3.- l'imperi otomà i el colonialisme.
M4.- el món araboislàmic actual I
M5.- el món araboislàmic actual II

subratllat a llapis i fosforito.
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3.9.12

El antropologo inocente

Título: El antropologo inocente autor: Nigel Barley Prologo de Alberto Cardín Edita: Anagrama crónicas 234 paginas ISBN: 978-84-339-2518-3 edición Año 2007. 1ª edición en Londres, 1983 Nigel Barley se doctoró en antropología por Oxford, y posteriormente dedicó dos años al estudio de una tribu del Camerún, los dowayos. Se instaló en una choza de barro y comenzó a investigar sus costumbres y creencias. Finalizado su estudio, se incorporó al Museo Británico, cuyo departamento editó este libro, en el que narra sus vivencias durante su primer año en África. El antropólogo inocente es, pues, un libro de antropología. Pero que no cunda el pánico. Es un libro mucho más entretenido que muchas de las novelas que han pasado por mis manos, y seguramente por las de cualquier lector, y que se supone que tenían la finalidad de entretenernos y hacernos pasar un buen rato, pero que han terminado decepcionándonos o cuya lectura incluso hemos abandonado antes de llegar a sus últimas páginas. Es un libro entretenido por dos razones fundamentales: La primera, por el interés del estudio antropológico en sí, porque nos descubre un mundo radicalmente distinto del que vivimos y conocemos, un mundo que en aquellas fechas (1978) estaba sólo parcialmente “contaminado” por nuestra civilización. La segunda, por su estilo. El libro no responde a los cánones del típico trabajo antropológico formal, sino que constituye lo que podríamos denominar una monografía etnográfica informal, porque se trata de una obra que no carece de rigor científico y que, a la vez, trata ese estudio etnográfico con una sencillez y una cercanía tal que pudiera parecer que estamos leyendo una etnografía novelada de la tribu de los dowayos. Porque el libro contiene sus personajes, sus protagonistas, empezando por el propio autor, de modo que no es un trabajo impersonal, puramente científico. Además, por si no tuviera ya suficientes atractivos su lectura, Barley tiene un refinado sentido del humor (británico, eso sí), del que no se salva ni él mismo. Una pequeña y brevísima muestra: el libro está dedicado “Al Jeep”. El objeto del libro, como decía, es narrar la experiencia de campo del propio autor, como antropólogo dedicado al estudio de la tribu de los dowayos en Camerún. Lo cual no quiere decir que se trate de una simple sucesión de datos y conclusiones sobre las costumbres, lengua y creencias de estos africanos. El libro tiene su estructura, como si de una novela se tratara: el inicio, con la presentación que el autor hace de sí mismo y de los motivos que le llevaron a su aventura africana; su llegada a Camerún y su aclimatación al medio; sus peripecias entre los habitantes de la tribu; y el final de su experiencia, con el retorno a la “civilización”. Aunque la parte fundamental de la obra tiene como protagonista al pueblo dowayo, hay otra buena parte en la que el antropólogo nos relata las graves dificultades del occidental para aclimatarse a un país y a un mundo totalmente distintos del europeo, de modo que a lo largo de la narración se van intercalando sus descubrimientos como científico con sus apuros para conseguir financiación, medios de transporte, e incluso cosas más básicas como hacerse entender por sus semejantes o aliviar sus dolencias. Así, por ejemplo, cuando sufre una grave infección en las encías y no le queda más remedio que acudir a uno de los pocos dentistas que existían en el país. Una vez en la “consulta” dice Barley que dentro había cierta cantidad de instrumentos dentales en un estado lamentable y un gran diploma de la Universidad de Lyon, lo cual le tranquilizó un poco. Tras explicarle su problema al grandullón que había en la consulta, éste agarró unas tenazas y sin más dilación le arrancó los dos incisivos. Según declaró, los dientes estaban podridos. Me quedé sentado como un pasmarote (la sangre me corría por el pecho de la camisa) y traté de hacerle comprender que ya podía emprender el siguiente paso del tratamiento. Añade Barley que no resulta sencillo discutir en un idioma extranjero faltándole a uno dos incisivos. Al final, el individuo se irrita y le dice que si no está satisfecho llamaría al propio dentista. Así es, el que le había arrancado los incisivos no era dentista, era mecánico, y también arreglaba relojes. Había caído, dice el antropólogo, en la trampa de creer que cualquiera que se encontrara en un consultorio dental con una bata blanca y preparado para sacar muelas era dentista. Al final Barley sale más o menos bien parado de esta y de otras muchas de las numerosas peripecias vividas durante su experiencia africana. Es una muestra, no la mejor ni quizás la más graciosa, pero sí un claro ejemplo de lo que encontraremos en el inolvidable libro del antropólogo inocente. Si te interesa, clica aquí. Tiene alguna pàgina subrallada a lapiz, però está muy bien conservado.